miércoles, 19 de diciembre de 2007

Alma mía


Es mejor, alma mía...aunque no sé para quién;
que entiendas que es tan probable
como que el sol jamás será tocado por la luna...
el que tú puedas, jamás, ver mis labios tocar su boca,
aunque mis sentidos provocas...
y siendo él, como el sol a su selene,
quien mi existencia alumbra...
Aún, así...comprende que en "la nada"
se costruyó mi ruta.
Alma mía...no llores y déjame dormir
la soledad de mi noche oscura.
Es mejor...porque besar sus labios...
Si pudiera arrancarte de mi pecho, alma mía,
y evitar que desangres mi dolor y mis dudas.
Si tuviera la valentía...ante tanta locura.
Alma mía, duerme conmigo
y no me lleves a añorar lo que será nunca.
Duérmete, por Dios, que me entristece impotente
la evidencia de tu amargura.
Nunca será lo que tanto sueñas...
déjame dormida, alma mía...y emprende el eterno vuelo.
Abandóname...es mejor...ya no sufras.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Así te extraño












Extraño tu dulce bienvenida amada.
El jardín florido de tu antesala.
Extraño el destello varonil de tu llegada
y el aroma acogedor de tu palabra.
Extraño la ansiedad callada,
que abrazandome sin hacerlo
me envuelve y, desnuda,
de tu corazón me habla.
Extraño que me extrañes.
En mis manos, de extrañarte,
no contengo ya mis lágrimas.
Extraño en tu voz, la voz de tu alma.
Extraño el silencio de nuestra charla.
Extraño las caricias danzando en la nada
y los racimos de besos que en el tiempo granan.
Extraño el encuentro que funde distancias.
Extraño, desde mi lugar , tu presencia amada.
Las señales que acusen en tí mi falta.
Extraño, de tanto extrañarte, la paz en mi alma.
Me entristece tu silencio y tu distancia.
Extrañarte así...en expresión hispana.
Con la riqueza viva que late en su grama.
Es mezquina en todo lo que habla.
Y deambulo entre el abandono y la añoranza.
Te extraño, amor mío, de fuego y de agua.
Te extraño, motivo de mis treguas
y de mis colosales batallas.
Así te extraño...en breves e insuficientes palabras.