
De los poetas no tengo el filo cortante de sus plumas
que esculpen en sus versos, del amor, su perfecta figura...
que del dolor perpetuo exprimen el elhixir alusinante
que distingue a una inspiración augusta.
Sí, tengo destellos adolescentes de poética locura
y tengo el temor latente de llegar a amordazarla si apura...
cuando, en vuelo rasante, el delirio embriagante
no logre elevarse e infertil, consiga sólo palabras mudas.
De los poetas no tengo la brasa ardiente de sus cunas
de las que emergen quemando, en cada letra y sin dudas...
dejando, a cada verso, una estela candente
en los poemas que, el mundo, gira su universal escritura.
Sí, tengo el motivo más cierto que mi inspiración exulta
y el horizonte al que mi alma alcanza cada vez que me vuelvo luna...
y colgada del cielo del amor más grande
puedo rozar el arte de la palabra, sin pretenderme poetiza, nunca.
que esculpen en sus versos, del amor, su perfecta figura...
que del dolor perpetuo exprimen el elhixir alusinante
que distingue a una inspiración augusta.
Sí, tengo destellos adolescentes de poética locura
y tengo el temor latente de llegar a amordazarla si apura...
cuando, en vuelo rasante, el delirio embriagante
no logre elevarse e infertil, consiga sólo palabras mudas.
De los poetas no tengo la brasa ardiente de sus cunas
de las que emergen quemando, en cada letra y sin dudas...
dejando, a cada verso, una estela candente
en los poemas que, el mundo, gira su universal escritura.
Sí, tengo el motivo más cierto que mi inspiración exulta
y el horizonte al que mi alma alcanza cada vez que me vuelvo luna...
y colgada del cielo del amor más grande
puedo rozar el arte de la palabra, sin pretenderme poetiza, nunca.



